
¡Qué onda, gente gamer! Si hay un juegazo de terror que nos voló la cabeza hace unos años y que sigue dando qué hablar, ese es sin dudas Until Dawn. La propuesta de Supermassive Games para PlayStation 4 fue una bomba: decisiones que importan, un elenco de estrellas de Hollywood y una historia que te mantenía al borde del sillón. Pero, che, hay algo que siempre vuelve a la conversación, una y otra vez, como un fantasma que no se quiere ir: ¿qué onda con los personajes? Es que, por más que el juego sea un clásico, sus protagonistas siguen generando ese efecto raro, esa sensación de que algo no termina de cerrar, como si estuvieran un poco... cursed, bah.
Desde el día uno, las caras de los personajes, a pesar de estar recreadas con un nivel de detalle impresionante para la época, se ganaron un lugar en el corazón (o en la pesadilla) de los jugadores por su particular aspecto. No es que estén mal hechos, ¡para nada! Pero hay algo en la forma en que el juego intentó replicar la realidad que, en vez de lograr una inmersión total, nos tiró de cabeza al famoso valle inquietante. Y sí, posta, parece que los personajes de Until Dawn están condenados a vivir para siempre en ese limbo visual que tanto nos fascina como nos perturba.
El Valle Inquietante: Cuando la Realidad se Vuelve Extraña
Para los que no están muy al tanto, el valle inquietante es un concepto de la robótica y la estética que describe la sensación de repulsión que experimentamos cuando una figura no humana (como un robot o, en este caso, un personaje de videojuego) se parece mucho, pero no perfectamente, a un ser humano. Es como que tu cerebro detecta que algo está mal, que esa copia de la realidad tiene un detalle que la hace extraña, y eso genera incomodidad o hasta rechazo. Y Until Dawn, amigos, es un claro ejemplo de cómo un juego, al buscar el fotorrealismo extremo en sus modelos de personajes, puede caer de lleno en este fenómeno.
Cuando el juego salió en 2015, fue un bombazo gráfico para la PlayStation 4. La tecnología de captura de movimiento y las expresiones faciales eran de lo más avanzado que habíamos visto. ¡Imaginate! Tenías a Rami Malek, Hayden Panettiere y Brett Dalton, entre otros, actuando sus roles, y el juego los convertía en versiones digitales casi idénticas. Pero ahí está el "casi". A veces, las miradas parecían vacías, las sonrisas forzadas o las expresiones de terror se sentían un poco robóticas. Era como ver a tus actores favoritos en una obra de teatro donde todos tienen máscaras ligeramente desfiguradas. Y eso, para muchos, fue un bajón que rompía un poco la inmersión.
Es que el juego apostó fuerte por la narrativa cinematográfica, donde las reacciones y emociones de los personajes son clave para que te enganches con la historia y te preocupes por su supervivencia. Pero si la cara de Sam o Mike te saca de onda porque parece que acaban de ver un fantasma que vos no ves (o porque su boca no se mueve del todo natural), la magia se rompe un poco. Es un dilema interesante, ¿no? ¿Hasta qué punto la búsqueda del realismo total es beneficiosa para la experiencia, o cuándo empieza a jugar en contra?
¿Un Encanto Extraño o un Error de Diseño?
Ahora, la pregunta del millón: ¿este "aspecto maldito" de los personajes de Until Dawn le quita o le suma al juego? Es una discusión que divide aguas. Por un lado, tenés a la gente que dice que les sacó un poco de la inmersión, que a veces les costaba tomarse en serio ciertas escenas por las expresiones de los personajes. Y es entendible, che, si un momento dramático te genera una risita nerviosa por cómo se ve la cara de un personaje, algo falla en la intención original.
Pero, por otro lado, hay quienes sostienen que ese toque de irrealidad, esa extraña cualidad que tienen los modelos, en realidad complementa la atmósfera de terror del juego. Piénsenlo: están atrapados en una cabaña en la montaña, con un psicópata acechando y criaturas sobrenaturales. ¿No es un poco más creepy que los mismos personajes tengan un aire ligeramente perturbador? Como si la locura y el horror del entorno se reflejaran en sus propias facciones. Algunos hasta argumentan que ese "defecto" se convierte en una característica única, algo que hace a Until Dawn aún más memorable y distintivo.
Con el anuncio del remaster para PC y PS5, la manija está al palo. Muchos nos preguntamos si Supermassive Games va a retocar estos modelos de personajes o si van a mantener esa estética que ya es parte de la identidad del juego. ¿Buscarán pulir las expresiones para que se vean más "reales" o conservarán ese aire que, para bien o para mal, los hace tan reconocibles? Sea como sea, lo que es innegable es que Until Dawn marcó un antes y un después en los juegos de terror con decisiones, y sus personajes, con sus particularidades visuales, son una parte fundamental de ese legado. Nos podrán parecer raros, nos podrán perturbar, pero definitivamente no pasan desapercibidos.
Fuente
📰 Fuente original: www.gamespot.com